domingo, abril 8

Insisto

Siempre q camino sola en la calle, para sentirme más segura converso conmigo (misma). Suelo decir cosas que me gustan, y termino en la promesa de q la próxima vez no olvidaré llevar conmigo un cuaderno (y un lápiz, sólo por cumplir el objetivo, claro) y así, no perder la inspiración de esos momentos de locura efímera y grandiosa q me hace entender con palabras (lo q más me sorprende) este inefable mundo.
Hoy concordé en la armonía de la música q me adormecía del exterior, para ridiculizarme en él, armonioso, el mundo externo, inmerso en sólo dos oídos, los míos, reducidos a mi espacio. Y pensé en una frase, q no se me ocurrirá jamás (por suerte), era el punto clave, lástima q no cargo el cuaderno conmigo, pero mañana sí !(más promesas futuras, propias de una atormentada).
Mi mente sigue en blanco, vacía como una mujer común.
Tengo, no obstante un consuelo, o una respuesta poco hiriente a una pregunta insistentemente reprochadora (o como se diga, sabiondo literario, me entiendes? es lo importante ahora, sólo por ahora, imploro perdón, amo las letras, no temen en interceder por mi, no vacilan en decir lo q mi cobardes cuerdas vocales no se atreven entonar), tengo algo.
Si el cuaderno existiera en ese momento (con el lápiz, claro) y si tan sólo comprobara una sola vez, una en un millón, q mis ideas nirvánicas, no son más q conjunto de palabras q se pueden poner en otro orden y decir lo mismo, o peor aún, vociferar más, pero siempre simple, vulgar, mi esperanza no existirá más.
Insisto, mañana dejo el cuaderno en casa, con el lápiz. Vacío como siempre, repleto de significado.