viernes, mayo 11

Narnia


Con su mirada verde más cerca de mi, aunq siempre por arriba, dediqué una gloria a la ingratitud, y me colmé de acciones q me harán llorar frente a una tumba el día q regrese y vea la vejez de lo q ahora es joven, de lo q no es y ahora sonríe, esperando siempre algo de mi.
Con humildad y pies fríos, corrió hacia mi indiferencia e irreverencia por mantenerme preocupada alimentando la mentira e hipocresía de la imperfección disfrazada de infante sonriente.
No fue sino hasta adelantarme a la muerte, q sentí la inmediata necesidad de perdonarme y arrodillarme ante la perfección del verdadero amor. Me dispuse a cantar sin emitir sonidos, el mayor soneto incompresible y escondido de las vicisitudes de lo cotidiano.
Pero siempre está, sonriente y fuerte, aguantando el dolor por todos, perdonando por todos y amando por mi. Ahí, sin motivos tangibles para la dedicación, se consumen día a día y de la misma manera, cada uno de esos momentos q lloraré haber perdido junto a ti, mami.