sábado, mayo 5

Sólo coincidencia


De un descuido premeditado para contarme algo en lugar de coger el teléfono. Aunq me cierras las puertas del laberinto, me dejas señales claras para encontrarte y yo q nunca termino de convencerme, cierro los ojos para simularme perdida.
Tus manos tocan mi espalda, me cantas canciones al oído mientras sujetas un deseo. Las bromas de lo q tenemos siempre en común se vuelven tediosas, siempre necesarias.
Y vuelvo mis pasos andados, huyendo de lo evidente y cantando en alto para no oirte.
Lustros van y vienen, y me hallo nuevamente en el mismo punto. No hay laberinto, no existen señales, no existes. Q recuerdo? Lo sé. Fantasía pura en contraste de la desesperación de adaptarme a un estilo vacío. Fábulas de ogros y logros.
Tú, bajo el suelo, sobre nieve, encerrado en riqueza comprada, eres feliz.