De un beso robado a lo merecido. De una falacia prolongada por necedad sometida a mis pasiones por tu experiencia ajena.
Mi estimado y siempre esperado, sentado siempre tan importante aunque asustado y esquivo, me dibujas, me lo dices y me provocas.
Pueriles actitudes, adolescentes argumentos, adultas acciones y deseos.
Al borde del esfuerzo por retener esta avalancha.
Me falta demasiada humanidad para decirte NO, demasiada ficción para sacrificar mis sentimientos por la ética impuesta por mortales como yo, realmente me detiene el saber que no llegaremos a ningún otro lado que la vergüenza y esquivamiento mutuo.
Mejor nos ahorramos semanas de arrepentiemiento, unas horas de placer no lo ameritan.

