sábado, septiembre 29

Puerila lunática


Cierro mis ojos y las coincidencias se filtran por los párpados, por los oídos, por los descuidos y por las manos, flameando aleatoriamente, corriendo en la autopista.
Recuerdo piadosamente y fluye sangre por mis venas, con la vergüenza agotada y sin deseos reprimidos, la vida es intensa una vez más. Y me confieso pionera mentirosa aunque merecida, con gotas de sangre manchando mis excusas y confesando el asco.

Le regalo entonces, ventaja al masoquismo algunos días más. Hasta que la fortaleza y la estupidez me lo avalen.

Y creo que es el doble de la suerte, la que quizás la neutraliza, aunque en el mes del reencuentro entramos en la cábala maliciosa nuevamente, como cuando nos conocimos, desfigurados, alucinados y asustados, a paso lento y bailado sensualmente.

Mientras espero idiotamente, soportada por la fe, prometiendo y fingiéndome inmutable frente al recuerdo latiendo, es la inmadurez la que de esta manera aprendo a abandonar. Donde la imposibilidad es posible y debes resignarte, donde el verdadero amor no existe, la madurez nos mira con desdén vencedor.
Ese fue el gran atributo que pusiste como escudo entre los dos, y que luego de dos cábalas he de entender.

Porque sigo esperando tu llamada, simplemente para no contestarla.

miércoles, septiembre 26

Luna


Nunca me inspiró mayor deseo que el de imaginarla en los ojos de quienes quiero, el que sea mi compañera de viaje y el enlace celestial con mi corazón. Pero jamás deseé escribirle, y a decir verdad, ahora tampoco. Sólo quería recordar junto a ella, delante de todos, el amor que tenemos en común, el amigo que nos quiere por igual, siempre lejos, aunque constante. Siempre brillante, alegre y escurridiza. Inalcanzable, mayormente perfecta.

Tan brillante, influyente y penetrante, tan estimulante y solitaria. Como yo. Escondiendo siempre un secreto al vulgo, revelando misterios mezquinamente. Inspirando canciones y poemas, protagonista y testigo inmerecido e involuntario de historias remotas, felices, fagaces y eternas. O falsas, como la mía.

En fin, nunca quize escribirte y hoy tampoco.

Sólo pedirte hagas lo que siempre supiste hacer bien.

Traslapar emociones y coincidir miradas, trenzando pensamientos.
Quimérica y efímera visión.

domingo, septiembre 23

Adelante


Huyendo de Sodoma, para no convertirme en lágrimas, siempre hacia adelante. Con mis manos sostengo mi cabeza y mis ojos se sostienen por la fe. Si la mirada se me escapa, los párpados los condenan a la ceguera y en un doble esfuerzo, contienen mis lágrimas.

Con los pies aún temblando, y la mente muy atrás, aún en la parte perfecta de mi vida, salto voluntariamente las imágenes que me azoran y me empujan emocionalmente.


Y la amistad revolotea cerca mio, como siempre, alumbrando mi camino y despejando el peligro. El amor puro como lo desnudaste eufóricamente una vez, advirtiendo sutilmente, también me acompaña.


Sólo adelante....


miércoles, septiembre 19

From Hell


Con el consuelo de saber que Dios existe, descendí al infierno. Luego de haber contemplado las maravillas celestiales se me arrojó sin aviso y en sólo una noche. Y desperté en un ambiente gélido en contraste con lo que cree el vulgo.

Sola, eso sí. Sin nadie que me torture, sino yo, que es lo peor, puesto que no podía escapar.

Irónicamente, sonreí, puesto que hacía tiempo que necesitaba estar sola y liberar una batalla unilateral, necesitaba con urgencia expiar algunas culpas. Tocar el verdadero fondo para que motive un escape violento. Un despertar ansioso, al menos, diferente.

Quedé atrapada en el limbo y decidí dar un paso atrás. El limbo y su monotonía no sirven. El infierno, sino te vence, te inventa en un futuro diferente en el que la vida tiene sentido. Enseña aunque aprender es duro. Y esa es una alegría extraña, sentirse vivo, despertado por el sufrimiento, que te alegra saber es finito.
Y es hora de levantarse a afrontar la intensa vida de las dos docenas liberadas, expertas, promiscuas, valiosas y vanidosas, ambiciosas por demás. Mis dos docenas perfectas, en las que repetiría cada segundo, donde conocí la felicidad, el amor y el infierno.

Desde donde agradezco la oportunidad.

Saber que Dios existe, esa es la recompensa.

jueves, septiembre 13

Lucha de gigantes


Si es cuestión de confesar, estoy dispuesta a todo esta vez. He ido demasiado lejos, es imposible retroceder sin verme condenada a la recriminación eterna por ser cobarde.

Entonces, heroícamente armada con fe ciega en medio de una tormenta emocional, me arriesgo en una guerra de la que sólo puedo salir vencedora.

Todo el riesgo por el hombre de mi vida.

miércoles, septiembre 5

Temblando


Al comienzo sólo de frío, luego de felicidad y ahora de miedo.

Como en las conversaciones nocturnas por deprimir a la soledad solía definir ,en afán hedonista, a la felicidad como un estado definitivamente transitorio, por el que la vida vale la pena afrontarla cada día con una sonrisa desproporcional.

Y abandonaré por un momento el misterio que me dicta palabras para mantener el secreto a salvo, porque la abundancia se comparte y me atrevo a decir que la perfección (siempre relativa) existe.

Puesto que la plenitud puede alimentar incluso a un corazón asustado y a la defensiva.

Pero la felicidad también te muestra la espalda y te abandona en la oscuridad para pagar el precio por haberla conocido.

Como en este momento en el que afronto el miedo frente al desdén imaginado.


Y me encargo de vencer una espera infructífera por el abandono al que me afronto cada día con más espanto.


El mismo espanto que siento de saber que se acerca el día de volverte a ver.


domingo, septiembre 2

Orvalhito


La felicidad escurriendo por mis manos, a una luna de distancia con fronteras bañadas por el mar dulce. Y la Tierra con sus vueltas, con los días inclementes, disfrazados de entera codicia por el amor que no puede ser sino te lo inventas o lo amarras a tu espalda.
Entonces, despiertas con golpes, temprano en la madrugada, para entender a la fuerza, que la vida puede ser perfecta, aunque el miedo al oído te susurre lo pronto que estás a ingentes lágrimas y eternas definiciones de estados catatónicos, regalando el estoicismo como recompensa de consuelo.
Y una madrugada madura, con perdices y con lunas, maravillas y melodías desentonadamente perfectas, oscuridad total, con deseos reprimidos sobre una cama, se termina la historia ideal de la desesperación opacada.
Ahora me despido brevemenete sin poder estar segura de que más hacer sino agradecerte por regalarme el mejor día de mi vida y sobre todo por hacerme entender que las personas perfectas existen y que merezco una de ellas.
Con todo el amor de nina disfrazada, por siempre, tu Orvalhito.