domingo, octubre 14

Día de mierda


Desde que comenzó sólo fue un compendio desperdigado de fracasos y aburrimiento intenso. Ni la mente, ni los consejos, ni las frases, ni siquiera alguna de las armas de las que siempre me jacto adiestrar con elegancia, supieron vencer la monotonía. Está bien, algo más, pero no es significativo. Lo de siempre. Nada.


Mientras tanto, no sé si cerca, ni me importa, este ha sido el mejor día de la vida de alguien. Siempre es así, depende de todo.


Que ironía, que vencimiento, que canto al fracaso. Y rendimiento indiscutible a su poder.


Necesito que este día termine.


Que suerte los brasileros, este día duró una hora menos.