domingo, noviembre 25

Felicidad


No puedo dejar de cantar... es perfecto... la vida, como la veo, como la siento, siendo la misma, es otra. Es otra mi percepción, porque talvez Pavlov tenía razón... porque en realidad, Dyer me condujo de la mano a la sonrisa.

Y sé ahora, más que nunca, que todo depende, todo.

Estoy muy contenta, no sé porque realmente. No puedo evitar las ganas de gritar y bailar.
En realidad, sólo quería compartir esta abundancia. Tal como deberían hacer los ricos.

Ingredientes


Cinco son los ingredientes del día perfecto, aunque no se perpetuen, necesariamente.

Un auto, una persona, piernas libres, una lista con un miedo tachado y la libertad a elección de la mano con el amor.

Estos son los ingredientes de la vida perfecta. Del día perfecto. Y sin notarlo, sino hasta hoy, he ido consiguiendo tranquilamente uno a uno, en simultáneo.

El tiempo no pasa en vano.

Unas piernas orgullosas y morenas.

Un miedo burlado a velocidad.

Un auto, es sólo eso, sin quererlo y sin saberlo, lo escogí.

La libertad, de dejarla.

La persona del sueño de anoche (el último ingrediente)


Es coincidencia, o el mundo conspira a mi favor?

No lo sé, sino que veo el día acercándose.

Extracto


Una gota fue el único resultado de todo el esfuerzo. Completamente pura. Feliz imperturbable.

Serenamente, se esconde dentro de mi corazón y suelta su aroma en los momentos precisos en los que sabe, es suficiente para aliviar la ira.

Extracto de cada beso, caricia, palabra, sueño, amor, éxito, canción y satisfacción. No de recuerdos, sino de hechos.

Una gota por la que vivimos, para hacerla cada vez mayor, más exquisita.


La gota, llamada Orvalho.


domingo, noviembre 18

Tejiendo


Es paradójico, necesito descansar. Mi vida ha sido humanamente perfecta, mis 24, intensos y felices. Empero, por demás rápidos, no esperaron por mí al llegar al placer mental, además.

Y el compendio caótico y batahólico en mi cabeza es insaciable. Algunos días restan, lo sé. Temo, creo, que la sugestión se me agote o no me alcance para engañarme un año más.

En fin, no quiero ver más velas en el pastel, no por el temor a la edad, sino por la muerte de mi adorada cábala.

Todo está en la mente, lo sé, eso es lo que más me asusta.

sábado, noviembre 17

Inercia


Sólo mis dedos guían esta historia. No estoy pensando en absoluto, sino bailando al son de mis muñecas que parecen estar inspiradas. Porque apenas y me alcanza la inspiración para animarme a seguir despierta e intentando. Apenas y me alcanza la vida para la enorme y creciente lista de lugares por conocer, personas por amar, experiencias por vivir, noches que dormir y hacer el amor.

Apenas y me alcanza la vida para imaginar infructuosamente la muerte.

Es la inercia, acompañada de debilidad mental, la que escribe ahora. Como siempre, sólo para aliviar mi mente inquisidora, abrumadora, devoradora de respuestas. Sólo para que los sentimientos fluyan por mis manos, orgásmicamente si escucho la canción adecuada.

En mis manos deposito con fervor mis sentimientos para mantenerme cuerda. En los cuadernos y paredes mi emoción de dibuja en palabras, muchas veces sin sentido. Y comienzo a creer increíblemente en un problema mental patológico, y me asusta.

Pero el círculo vicioso me encierra y me condena.

Hoy no ha sido un buen día, lo siento.

Del resto, me encargo yo...

domingo, noviembre 11

Renovación


Hacia adentro inescrupulosamente, tal experta inmerecida y extasiada de la monotonía, emprendes una carrera ininterrumpida. Embriagada en el sopor delocioso del silencio.

Alumbrada al cerrar los ojos por la fe, y los pasos por un antorcha metafórica, en pos de un perfil medieval, cuelgan las emociones y vuelan aleatoriamente los sentimientos. Se te acercan como si se te concediese la potestad de desprenderlos de su enajenación, aunque parecieran ajenos a su destino. Como nosotros.

El camino apenas existe, y en cada paso titubeante, se recompensa tu esperanza. Y te conecta sin remedio a tu innegable condición mortal.
Los tic tac monótonos del tiempo, rompen sincronizadamente el silencio, sólo cuando les prestas atención.

Y sigues avanzando.

Pronuncias eufóricamente palabras que bailan al ritmo de tu pasión. De tu sinceridad y perfección, del deseo vehemente de vivir, como el mundo se vanagloria hipócritamente, de hacer a diario con facilidad.

El vulgo y sus sugestiones patéticas no logran encerrarte en aquella trampa mortal, efectiva para sus reducidos y conformistas mentes atribuladas por la simplicidad de la vida terrenal.

Sólo resuena el sonido de tus pasos, el eco del tic tac ya olvidado, forma ya parte del silencio.

La suerte es el nombre de la consecuencia del que cree en lo que hace.

Y el éxito te espera a la mitad del camino, durante el cual, te mantiene embriagada con gotas excedentes de su frondosidad.

sábado, noviembre 10

Satisfacción


Es la inercia que perdona o al menos, no me culpa. Fue como un intento fallido o es como una acción desesperada. Escrutando fervientemente por una respuesta satisfactoria. Y lo sentí realmente, desde mi interior y sin notarlo, donde nadie, ni yo, me puede engañar.

Estoy contenta porque he sido capaz de divertirme, independientemente del amor, o por lo menos, del verdadero.
Fue una querella apaciguada con la quimera de una risa libre. Sin siquiera desearlo, rozando la perfección de la felicidad serena aunque intensa.

Sugestión? No lo creo, aunque la verdad no me importa, sino lo que me hizo sentir.

En fin, estoy contenta y he sido muy simple, sólo para que quede claro.

sábado, noviembre 3

Filtro


En definitiva, pasaaltos. Y niego que me duela, sólo siento que cambia mi rutina, me desubica, y esa sensación de desorientación es la que disgusta.
Me parece, no obstante, una alucinación hedonista a la que aspiro ilusamente. El hombre es un ser social y tolerante.
Sólo que me estoy permitiendo serlo a mi medida. Y espero el castigo, escogiéndolo soberbiamente.

Mañana es el día en el que protagonizo con vergüenza varguandista y libertadora, el secreto resultado de mis excusas diarias.

Y me sorprende, no sé si gratamente, la sagaz manera en la que caigo en mis propias mentiras, tejidas con los sueños rotos recogidos de lágrimas ajenas, algunas de alegría.

Estoy disfrazada de valiente, aunque el temblor delatador de mis piernas se burla de mis esfuerzos por pasar desapercibida por esta tormenta emocional a la que corro a voluntad.

Por qué? No lo sé. Mañana comenzaré de nuevo, al fin y al cabo, no puede ser peor. Es domingo.

Y luego de mis tormentosos filtros, enjugando mis lágrimas sinceras, sólo mis manos.
Reflejada en mi espejo sonriendo, viéndome llorar.
Solas al fin.