Con un par de lágrimas en los ojos porque sé que por fin es el fin.
Y he notado la facilidad con la que sueltas mi mano y haces el amor con otra. El previo preámbulo para deshacerte de mi, con tu indiferencia tormentosa.
Pero ha servido, como toda tormenta. He aprendido como de cada golpe, pero me molesta igual.
He limitado mis acciones y demarcado lo que creo es el camino correcto. Kundera tiene razón, no hay manera de saberlo.
En fin, es nuestro fin, pero parece que sólo yo he de notarlo.
Este es el día 1.
