Sí, es el adjetivo más frío y cercano a mi realidad con la que he arrastrado personas y desperdiciado momentos felices, convirtiéndolos cual mago, en infiernos temporales.
Eso es estar cerca mio. Miles de fantasmas en rededor, pululando, esperando por una oportunidad para herir.
Al final, la sangre parece ser trofeo suficiente. E insisto en el tema por lo que me cuesta llevarlo a cabo, y la satisfacción salpicada de frustración que se impregna en ese tipo de noches.
Es la búsqueda, alego yo de excusa, de experiencias y pruebas externas al sentimiento increíble visto monótamente en la televisión. Es la personificación simple y cotidiana de hechos inadmisibles a los que estamos acostumbrados involuntariamente. Es ese deseo reprimido, tímido por mostrarse ahora, el que me lleva sin obligaciones, a hacer lo que no quiero.
Que fácil, ahora lo entiendo. Lamentablemente, sigue siendo un problema.
