Creí que eran las excusas perfectas para mi papel de víctima, y resultaron ser los recuerdos más exquisitos que tengo, el erotismo al máximo, la liberación total del líbido. No me ubica en una posición antagónica tampoco, que quede claro, pero repetiría cada instante y te daría los mismos besos (y más aún).
Compartiría cada experiencia extraída de los sueños compartidos en una cama gigante (daba 8 vueltas sin caer!!!) y las risas, los tragos y las complicidades sureñas.
Hasta los ronquidos, las mentiras que dije para estar contigo, la vergüenza que coloreó mi rostro al revelar mis deseos públicamente (y púbicamente).
Ninguna caricia es prohibida.
Que alegría ser diferente, que ganas de tenerte una vez más, coger mis cosas y marcharme feliz al ritmo de tus ronquidos.
domingo, mayo 4
Experto
Lo escribió Chio a las 19:37
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