sábado, enero 17

Enfermedad

Lo lógico era el descubrimiento del estreno, pero las ganas no me alcanzan. El cuerpo mortificado se ha rebelado con toda la razón del mundo, sin hipérbole incluida.

También me ha abandonado la estupidez y me he despojado de la venda en los ojos atada por mis propias manos. Es todo claro, aunque aún se siente el corazón sollozando como niño engreído por no prestarle atención. Y es que mi cerebro y yo estamos algo cansados de inventar excusas e historias fantásticas para mantener a un muerto respirando.

No quiero mirar para atrás. La enfermedad que tengo que vencer es mental.

Sí, tengo una enfermedad llamada fobia. Fobia a esas eternas noches de insomnio, a mis resentidos ojos hinchados, a mis desesperantes locuras efímeras, a comprender a Neruda, a amar a Calamaro y sobre todo, a creerle de nuevo.

Tengo una enfermedad llamada fobia o fabio, lo mismo da.

martes, enero 13

Nudo gordiano

Puede que incluso sople sobre él sólo para fines sugestivos. Y ya sé, amigo mío, que estás harto de que cante siempre la misma canción de despedida y siga sentada junto a él, con ese cigarro pendiendo de mi boca, humeante y húmedo.

Sólo estoy a la espera de algo que talvez nunca llegue, pero soy paciente y desesperada a la vez. Vaya que porfiada al aferrarme a un límite existente de por cierto, capaz de permitirme huir de la felicidad voluntariamente. En realidad de una felicidad ficticia y poco estable.

Estoy aburrida, realmente cansada de esta parafernalia amorosamente estúpida. Nada propicia para alguien como yo y exactamente lo que merezco por mi sandez.


¿cómo terminar de una vez con esto, sin mirar para atrás y sin soltar siquiera una lágrima? Mis ojos están secos. ¿cómo finalmente me convierto en una mujer inteligente?


El corazón a veces se equivoca.

martes, enero 6

Incompleta

Me he cansado de ser yo!, pero no quiero ser nadie más.

Me he cansado de quejarme siempre de lo mismo, de tener los mismos problemas y cargar con los mismos pecados. Esta fantástica obra de arte ha de ser esculpida tal cual mi corazón me ha exigido, de la manera en la que me he permitido arruinarla una y otra vez. De vez en cuando, adornada, deseada y maltratada, las vicisitudes han dado apenas una amorfa humanidad a mis pasiones, aunque carezca de ellas.

Es momento de la creación de la lista de antaño, tan colorida y sangrienta. Tan feliz de contraste, las lágrimas compañeras aplauden contentas.

Y de los verbos empecinados en descansar he de liberarme.

La obra maestra está por develarse para los ojos sensibles del mundo ficticio.

sábado, enero 3

He vuelto

Me tomé un descanso, es todo. No quería enfermarme desnudando mis emociones en público y me alegra saber que era yo la única que estaba esperando mi regreso.

Este es mi sitio, mi refugio, mi colección de sentimientos. Es aquí donde me acurruco y sollozo a gritos para salir indudablemente mejor.

Hoy, mi siempre fiel amigo, tengo un dolor más que compartir. Y sé que te decepcionado por romper la cábala que nos regalamos por la inminente muerte de la rata.

Héme aquí tan sola y con tu tremenda compañía, creo ahora entender los desdoblamientos de mi personalidad. Quedan las infinitas 3 horas de terror por la espera de una indudable muerte, de condenada inocente, proclamando justicia hasta cerrar por última vez los ojos, en mis labios se distingue el susurro de súplica de la última oportunidad.

Dios extendió su mano, pese a mis constantes blasfemias soberbias, características de los seres insignificantes, y me asió fuerte y me abrazó contra su pecho. Dijome despacio, en secreto dialecto sabroso del que pruebo a diario, que me protege de la locura y soledad. Que las lágrimas venideras serán incontables compañeras de mis noches, me lo dijo también.
Pero no he de desesperar, porque mi corazón de diamante pertenece a un buscador de tesoros, el buscador más feliz del mundo.


jueves, enero 1

Una y mil noches

Puedo escribir los versos más tristes esta noche, cuanto entiendo a Neruda hoy. Es tanta mi pena que no puedo siquiera llorar, estoy muerta y los muertos no lloran.

El amor de mi vida se perdió, se lo robaron mis fantasmas. Esos fantasmas que hoy se rien de mi y de mi soledad.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche con apenas una pizca de mi pena. Pero no lo haré. Porque muerta estoy. Muerta y con la libertad que de nada me ha servido.

Tengo un consuelo, porque Dios nunca me terminó de abandonar. Esto es lo mejor y la gota de cordura me lo dice, porque siempre supe que no quiero mediocridad, desamor, orgullo estúpido e indolencia para mi.

Estoy muerta, en tiempos de pena y dolor, como a los que estaba ya acostumbrada. En realidad, no será la primera vez y tampoco la última.

Pido en público disculpas a mi ser, por haberlo embarrado de fango tantas veces y al tiempo, por haberlo desperdiciado.
Muerta estoy, sí, muerta del dolor, pero no estoy loca.