domingo, agosto 12

Condimento


Susurra en mi espalda, sobre mi cabeza, dentro mío y muy profundo, el deseo de tenerte cerca nuevamente. Es impecable en su ruego, y yo estoica al fingirme ciega y loca.

La alegría me consume cuando cedo a mis placeres, sin un espejo murmurando mis castigos, sin mi vida colgando de un hilo. Sujeta al suelo con un ritmo orgásmico.

Y me alegra todo lo que hecho, y lo que he llegado a ser. No mejor, sólo diferente. Llena de cosas por arrepentirse a cuyos gritos no presto atención, sino para recordar lo bien que me hicieron sentir.

Un secreto multitudinario, en tu corazón y en mi razón.

Por siempre, tu R,

sábado, agosto 11

Despedida


Adiós te digo y que bien me siento.
Libre de mí, de ti y de mi conciencia, aunque las ansias reclamarán atención y en definitiva, la soledad se burlará de mí grotescamente, mientras yo, sin argumentos he de agachar la cabeza.

Pero al fin, libre de mi conciencia y mis fantasmas.

Con las manos limpias y recuerdos manchados dentro de un sueño muy real, me descubría jugando con tus palabras y tus reacciones, como un niño en su alucinación egocéntrica, despertabas mi instrospección profunda, arrullada por el alcohol e inexperiencia, vacilando en el límite de la realidad y fantasía... entre lo que quería y lo que debía hacer.

Ahora, libre nuevamente, detrás de mí sonríe la decencia, piadosa conmigo de manera inmerecida abre sus brazos para recibirme con un beso maternal.

Esta soy yo, nuevamente, diciendo por zetaésima vez ADIÓS a lo que nunca debió ser.

jueves, agosto 9

Me preguntaba


Si esto no es juego para ti. Si es más que un escape a la rutina, si no es un engaño ostentoso y recurrente. Me preguntaba si es cierto lo que dices con tu sonrisa de inocente experimentado y ojos de mocoso enamorado.

El presentimiento me guarda siempre gratas sorpresas, como la razón por tus olvidos frecuentes y citas olvidadas e impostergables, porque yo, siempre entiendo. Porque yo, siempre puedo esperar.

Por completo perdido en la noche, sin rastro ni señal de vida, te imagino inmerso en tu verdadero mundo, y me imagino tomándote prestado, o robado, igual da, para bailar al compás de un ritmo idiota, con el paso del engaño reconocido y disculpado, postergando vanamente el dolor.

Me preguntaba si no era cierto eso de que me amabas, y de que ahora piensas en mi como me lo dirás mañana cuando pregunte donde estuviste perdido.

Entonces, seguiré diciéndome que esto es un juego, mientras lloro y enjugo mis lágrimas simultáneamente antes que mojen mis ansias nuevamente, evitando el sentimiento de culpa por saberte ajeno.

Y que derecho al fin tengo, si siempre supe que no era yo, sino el momento que te sobra el día que te aburres de tus manías, del sexo conocido y te enrumbas a los brazos de una estúpida que aún no sabe como terminar de perder en este "juego".