domingo, octubre 28

Lazo roto




No quieres, yo tampoco. Te alejas, yo también. O al menos, me detengo en la caminata tras de ti. Recojo las migajas de dignidad que aún quedan y retomo el camino de regreso, una vez más, llorando.


Desaparecí de tu mundo y me pregunto si al menos, lo notaste.


Y tranquilamente, como siempre debió ser, eliminé el vínculo que me empeciné alimentar cada día, enfermizamente, como todo lo que hago.


Como de costumbre, domingo es el único día en el que las promesas, luego de un hacinado de fracasos, me regalan la esperanza, y algo de cordura.


Alrededor de mi mente, he levantado una muralla impenetrable para tu ingratitud e inmundicia, tu indiferencia y belleza excitante.


Fuera, por completo, sugestión al extremo, lo que siempre profeso, es la panacea.


Como dice, mi blog favorito:




Walk your talk.




Como te digo, para siempre: I can get satisfaction, with or without you!!!

Clasificación


Estoy descubriendo que algunas de las cosas que vivimos son mudas, o incapaces de cantar, al menos. Como el esfuerzo que en este momento desempeño para explicar lo que vi hace algunas horas.
Entonces, sólo converso en mi habitual monólogo.
Caminaba, como siempre, a paso rápido para evitar ser vulnerable. Un sonido distrajo la atención que tenía puesta sobre el dolor de mis pies resentidos y mis ojos viraron junto con mi cabeza en dirección de donde el sonido provenía.
Un equipo de mezcla de cemento ( y lamento ser tan específica, pero es estrictamente necesario) se desprendió de la camioneta que iba arrastrándolo por la autopista contraria a la que yo ocupaba, en mi condición de peatón temporal. Puesto que se desprendió, la predecible reacción del chofer (o conductor, eso depende) fue detener la camioneta, sin tener en cuenta a la inercia. Entonces, naturalmente, camioneta detenida, mezcladora corriendo, acortaron distancia, y en pocos segundos, por efectos reactivos de fuerza y esas cosas que me gustan, el chofer o lo que sea, tenía ya ambas manos puestas sobre su cabeza adornada con una expresión de miedo a la desaprobación o a ser el centro de atención y ante un problema que tiene que ser irremediablemente, resuelto inmediatamente.
Yo, y mis excusas. Era tarde, tenía una clase media hora perdida y seguí lidiando con mis pies, aunque pensando empáticamente. Volví la mirada para aprender de reacciones ajenas y vi no uno, sino tres hombres levantando la mezcladora. Personas que no tenían mayor relación con lo ocurrido que haberlo presenciado (como yo), pero haciendo más que pensar empáticamente o aprender algo de reacciones ajenas.
Personas que hacían que las cosas pasen, o que dejen de pasar, aunque en realidad, es lo mismo.
Seguí mi camino, que nada más podía hacer. Era algo cotidiano, cierto. Una persona en problemas, y un 2% de espectadores que toman acción.

Y me avergonzó pertenecer al 98%.

sábado, octubre 27

Mi y no tu, primera vez



Llorada, contada y cantada a viva voz, con todas las fuerzas que sólo mis pulmones limitaron. Con el corazón sangrando en una mano y los deseos rebosando de la otra, hacía falta sólo un poco de fricción para limitar la velocidad de mis sentimientos, mezclados tácitamente con los tuyos, de la manera en la que tus ojos me enseñaron a descifrar.

Ojos perfectos, encerrados en un armonioso disgregado de cabellos canos, sobre tu frente cortada por tu experiencia irrefutable. Ojos seductores, para mi pueril líbido. En fin, una alucinación.

Acudimos infantilmente a la astrología para excusar el roce delicioso de nuestras manos, recurrimos a la naturaleza y a sus deseos pedregosos y supersticiosos para entablar conversaciones sinceras, llenas de miel y lujuria. Lujuria pura y perfecta, virgen como el tiempo en el que nos conocimos.

Primera vez en la que entregué el corazón, en el estreno rompiendo la cábala de la que siempre sonreiremos al recordar. Con tu tatuaje infantil, atándote a la Tierra cuando dejes de existir, en los comienzos de mis ingentes llantos terrenales o jolgorio rebosante de mi tranquilidad celestial.

Un emporio de desacatos, burlas misántropas, tú, cerca a mí, sintonizado al detalle con el mundo que resulta de los filtros desastrosos que impulsan al asesino que se sienta al lado de un perro de la calle y tiene paz.

Inesperada y desafinada, como yo, la primera vez que me enamoré.

domingo, octubre 21

De regreso


Estuve dibujando para conocerme un poco más. Resolví muchos cuestionarios meciéndome en un sopor delicioso, leyendo lo que desde niña escribí en cualquier lugar donde una emoción me alcanzara. Sentí insatisfacción por estar muy lejos de la perfección parcial a la que un ser humano puede realistamente conquistar.

Entonces me entregué a algunos vicios mentalmente dañinos, con los que victimé mortal e inmerecidamente muchos de mis sueños.

Hoy mantengo el mismo cuestionario de hace algunos años. Las mismas preguntas, que pensé otrora no tardaría en contestar. El tiempo pasa y eso me consume. Traté de expropiarme de mundos a los que nunca pertenecí, algunos me recibieron calurosamente y otros apenas me mostraron sus puertas cerradas.

Ahora tengo 24 años, y no será por mucho más. Y recuerdo cuando esperaba los 15!.

He vivido mucho, demasiado en estos 10 años, aunque sólo conocí la felicidad una vez, y remarco el tiempo pasado, aunque no lejano.

Analizando introspectiva y sinceramente mi ser, sobre mi cama, me repugna el hecho de que esa única felicidad la haya encontrado por causa de una persona. Me molesta que la plenitud no me la regalara yo, sino que alguien con sus sobras, lograra lo que yo no, durante mucho tiempo y de todas las maneras, intenté desesperadamente.

Por eso, renuncié, porque me di cuenta con espanto, que sería víctima fácil de una demencia criminal si el vicio de la felicidad entraba en mi mente, materializada en sus labios encantados.

Por amor propio, inventándolo de la nada, mi mente está lista a ser ejercitada en el placer de lo desconocido y el morbo excitante de lo prohibido.

Seguiré desempeñando mi papel de exploradora ridiculizada en el mundo de la motivación, cuyas burlas ignoro para robarle, sin que se de cuenta, las gotas exprimidas de sabiduría que sus punzantes y repetidas palabras emanan.

Entonces mis aliados, el trabajo, la amistad, la curiosidad, el sexo creativo, la familia, la soledad, las palabras, y sobre todo, siempre sobre todo, mi mente (yo misma, redundantemente).


Esta soy yo, 24 años hace, siempre así.




Espejo


Una hora tras otra, en contra de muchas voluntades, dándome en cada segundo la oportunidad que rechazo contundentemente, ya de manera inercial, vuelan con el mismo destino, las manecillas de mi reloj impertinente. Frente a mí, el sirviente esclavizador de por vida, mi entretenimiento y puerta al mundo, o como quiera siempre llamársele, panacea indiscutible para mis noches y fines de semana enclaustrados en mi mente inquieta, insatisfecha. Entonces, me invento disfraces maquillados en la sinceridad de la soledad, frente al espejo de siempre, en la misma pared, que ha vivido a mi lado las noches de llanto, de alegría y de monotonía. De esfuerzos fantasmales y de nerviosismos relajados con su ayuda. De los previos a los momentos más felices de mi vida, y del crecimiento normal de una mujer.

Disfrazada hasta el último poro, me preparo para el día en el que tenga que afrontarme a una irremediable imagen senil, inmutable y despreciable. Cuando quisiera estar de nuevo en este instante, donde daré sin duda lo que sea para encontrarme viviendo este segundo, sin haber cometido los errores que han de venir, con la oportunidad que desconozco de evitarlos...


La experiencia, como dice Marquez, llega cuando ya nada puede hacerse.

domingo, octubre 14

Día de mierda


Desde que comenzó sólo fue un compendio desperdigado de fracasos y aburrimiento intenso. Ni la mente, ni los consejos, ni las frases, ni siquiera alguna de las armas de las que siempre me jacto adiestrar con elegancia, supieron vencer la monotonía. Está bien, algo más, pero no es significativo. Lo de siempre. Nada.


Mientras tanto, no sé si cerca, ni me importa, este ha sido el mejor día de la vida de alguien. Siempre es así, depende de todo.


Que ironía, que vencimiento, que canto al fracaso. Y rendimiento indiscutible a su poder.


Necesito que este día termine.


Que suerte los brasileros, este día duró una hora menos.

sábado, octubre 13

Y viví feliz por siempre....


Comienzo por decir que este es un nuevo fin. Y definitivo.
Sí, porque me empeciné a resucitar un sentimiento enterrado, llorado y muerto a gusto, lo que es peor.
No sé que espero ahora al lado de una tumba tan mediocre. Creo que estoy atada obsesivamente, como la niña que lo quiere siempre todo y manipula por algunos caramelos. Así, en escalas más dolorosas y estúpidas, me revuelco en mi miseria sólo por una vanidad que sé, lo que es peor, no la deseo realmente.
Por eso, con lo que me queda de cordura, como siempre digo, mentalmente preparada para una vida continuada, como siempre dicen, me levanto y maduramente (vaya, estoy aprendiendo) me regalo una nueva oportunidad.

Sobre la tumba crecieron flores, regadas por mi llanto, reemplazando para siempre mi presencia.

Y yo corro a voluntad hacia una vida más joven y mundial.
Como en mis sueños que serán realidad.

jueves, octubre 11

Y dale la burra al trigo


He llegado al punto en el que el sufrimiento no es suficiente. En el que forma parte de mi vida, y ya no duele. Los recuerdos amarrados en el subconciente, despiertan abruptamente mi conciente para hacerme pensar en la falsedad de cada momento vivido, en lo simultáneo de las millones de historias para el mismo momento, para el mismo estímulo y dedicación, para todo, miles de percepciones personalizadas a lo largo del tiempo, mientras duelen, confunden, averguenzan, contradicen, sonríen y lloran en las casas alumbradas por diferentes tonalidades de verdad. Dependiendo siempre de lo que quieren ver.


Y recuerdo cada palabra y segundo, de los 518400 que vivimos juntos. Cada momento en una canción protagónica y egoísta, desprende en sus melodías algunos de mis momentos felices y tristes, tú durmiendo impasible, ajeno al sufrimiento de la imaginación mordaz. Satisfecho con la merma de deseos forasteros, sobre una cama, yace un cuerpo muerto, desterrado del cielo.


Empapando de llanto mis pecados, sobre mi cabeza, las palabras de mi madre y retrocedidas ferozmente por la locura.


Por el momento nuevamente, en el que le canto a nada para sentirme algo mejor. Sólo para que no sean las lágrimas las que hablen por mi.


Para dejarte ir, nuevamente, y no morir en el intento.

jueves, octubre 4

Paridad

De sentimientos y de opciones, de valores e historias. Hasta de emociones y sangre.
El corazón en una mano y la otra mostrándome fotos tristes para refrescar la memoria.
Tengo miedo? Estoy muerta ya.
Y feliz a la vez.