domingo, noviembre 30

Cambio


Debe ser el efecto dominical harto conocido sobre mi siempre, inquieta conciencia, el que no me deja dormir. He dado las vueltas necesarias sobre mi cama empapada de experiencias y placeres, para sentir que me repele. Por eso estoy aquí escribiendo, como siempre para sentirme micrométricamente mejor. Apenas tangible tan repudiable y promesas colgando de mis manos, aferrándose a mi para que no las abandone, como siempre para el futuro que nunca llega.

Impura, loca y mentirosa, en todo he convertido este cuerpo efímero, subyugado a los pensamientos ávidos de palpar con afán pueril del mundo.

Siento alegría y paz, al cerrar los ojos y tapar los oídos a las palabras que mañana he de ver por todos lados.

Otro domingo triste, vacío como siempre. Necesito limitar en unas líneas poderosas, mis sueños, dibujarlos con esfuerzo de imaginación ya que carecen de corazón. Luego he de grabarlas con sangre en mi cabeza, y fijar mi mirada ardiente sobre ellos. Sin cuestionamientos tortuosos, sin vuelta atrás. Para evitar reflejarme en un futuro en las realidades que me deprimen con sólo mirarlas de reojo. Para ser irremediablemente feliz, con la frecuencia que mi corazón lo soporte. Y disfrutar del sexo despiadado en lugar de embarrarme con él. De tocar la delicia y saborearla con mis manos, en un lugar desconocido y perfecto con la melodía de una canción en un idioma antiguo. Sin mirar atrás, ni recordar este momento. Mi cama inorgásmica me repele. Ahora que he derramado mi desesperación, no la necesito más.

Esta noche no volveré a ella.

viernes, noviembre 21

Bailando

Con un par de lágrimas en los ojos porque sé que por fin es el fin.

Y he notado la facilidad con la que sueltas mi mano y haces el amor con otra. El previo preámbulo para deshacerte de mi, con tu indiferencia tormentosa.

Pero ha servido, como toda tormenta. He aprendido como de cada golpe, pero me molesta igual.

He limitado mis acciones y demarcado lo que creo es el camino correcto. Kundera tiene razón, no hay manera de saberlo.

En fin, es nuestro fin, pero parece que sólo yo he de notarlo.

Este es el día 1.

sábado, noviembre 8

Loca




Sí, es el adjetivo más frío y cercano a mi realidad con la que he arrastrado personas y desperdiciado momentos felices, convirtiéndolos cual mago, en infiernos temporales.


Eso es estar cerca mio. Miles de fantasmas en rededor, pululando, esperando por una oportunidad para herir.


Al final, la sangre parece ser trofeo suficiente. E insisto en el tema por lo que me cuesta llevarlo a cabo, y la satisfacción salpicada de frustración que se impregna en ese tipo de noches.


Es la búsqueda, alego yo de excusa, de experiencias y pruebas externas al sentimiento increíble visto monótamente en la televisión. Es la personificación simple y cotidiana de hechos inadmisibles a los que estamos acostumbrados involuntariamente. Es ese deseo reprimido, tímido por mostrarse ahora, el que me lleva sin obligaciones, a hacer lo que no quiero.


Que fácil, ahora lo entiendo. Lamentablemente, sigue siendo un problema.

sábado, noviembre 1

Promesa


Después de abandonar mi última carta en la mesa de juego, esta vez, mi palabra es inquebrantable. Ya he cerrado todas las puertas, eliminado cualquier evidencia y ridiculizado el poder de la venganza. Nada he de hacer, ni para alejarte ni para acercarte, sólo dedicarme esta promesa de fidelidad a mi amor propio y al límite inferior que yo he misma he demarcado. Medida preventiva para no caer más bajo de lo que la vida me ha enseñado soy capaz de llegar.

En realidad, es un balance entre el orgullo y el instinto de supervivencia.

Y se mantiene en silencio mi habitación ajena, se mantiene la soledad cerca mio, pero estoy preparada para lo que viene. Para la locura temporal, para las lágrimas a solas, para los deseos irreprimibles de tenerte cerca y filosofar sin estilo, de escucharte y tus chistes idiotas.

En fin, es el fin y esto no me está ayudando.