Susurra en mi espalda, sobre mi cabeza, dentro mío y muy profundo, el deseo de tenerte cerca nuevamente. Es impecable en su ruego, y yo estoica al fingirme ciega y loca.
La alegría me consume cuando cedo a mis placeres, sin un espejo murmurando mis castigos, sin mi vida colgando de un hilo. Sujeta al suelo con un ritmo orgásmico.
Y me alegra todo lo que hecho, y lo que he llegado a ser. No mejor, sólo diferente. Llena de cosas por arrepentirse a cuyos gritos no presto atención, sino para recordar lo bien que me hicieron sentir.
Un secreto multitudinario, en tu corazón y en mi razón.
Por siempre, tu R,

