jueves, agosto 9

Me preguntaba


Si esto no es juego para ti. Si es más que un escape a la rutina, si no es un engaño ostentoso y recurrente. Me preguntaba si es cierto lo que dices con tu sonrisa de inocente experimentado y ojos de mocoso enamorado.

El presentimiento me guarda siempre gratas sorpresas, como la razón por tus olvidos frecuentes y citas olvidadas e impostergables, porque yo, siempre entiendo. Porque yo, siempre puedo esperar.

Por completo perdido en la noche, sin rastro ni señal de vida, te imagino inmerso en tu verdadero mundo, y me imagino tomándote prestado, o robado, igual da, para bailar al compás de un ritmo idiota, con el paso del engaño reconocido y disculpado, postergando vanamente el dolor.

Me preguntaba si no era cierto eso de que me amabas, y de que ahora piensas en mi como me lo dirás mañana cuando pregunte donde estuviste perdido.

Entonces, seguiré diciéndome que esto es un juego, mientras lloro y enjugo mis lágrimas simultáneamente antes que mojen mis ansias nuevamente, evitando el sentimiento de culpa por saberte ajeno.

Y que derecho al fin tengo, si siempre supe que no era yo, sino el momento que te sobra el día que te aburres de tus manías, del sexo conocido y te enrumbas a los brazos de una estúpida que aún no sabe como terminar de perder en este "juego".