viernes, marzo 6

Insensibilidad

Deben ser los naturales efectos reactivos de los duros golpes (Newton tercero) que he tenido que recibir a lo largo de mi vida los que, de manera muy efectiva, me recuerdan que sí puedo ser de piedra. Creo que luego de pasar un tiempo a solas, no por resignación consumante, es decir, no porque no me quede mayor opción, sino por decisión propia y terca pese a las recomendaciones "poco exigentes" de algunas de mis amistades, he logrado alcanzar un nivel estable en el que no podría hacer encajar fácilmente a una "persona". Lo que más me agrada de este nuevo tipo de vida, del que sólo hasta unas pocas semanas trataba de escapar encarecidamente, es la libertad exuberante en mis manos. Libertad emocional principalmente, sin discursos ni sentimientos encontrados por sentimientos fugaces. Libertad de decisión, sin sentimientos de culpa por divertirme a solas, de la manera que me gusta. Y avanzar con una mano vacía a pleno antojo, hasta el sábado por la noche.El sistema sin embargo, a diferencia de lo que nos exige, parece no evolucionar. Y he aquí una innegable candidata a solterona inspiradora de lástima, y cuidadora de sobrinos (como si no tuviera demasiado con mi vida). Eso claro, para el sistema y su gente.Y mientras no encuentre a alguien pleno para mi, perfecto (si mami, sé q no existen, pero vamos, todo es relativo, hasta la perfección) alguien que para hacerme feliz no necesite de mucha de mi imaginación, ni mentiras piadosas, ni "pero es muy caballero", entonces tomaré la, sólo en ese caso, sabia decisión de juntar mis manos con otras, sentarme a conversar por horas, hacer el amor tranquilamente, y sobre todo, burlarme de la soledad.