Las cosas más incoherentes dentro del deseo retórico de algo que no puede ser me hubieran hecho feliz o al menos afortunada ante cosas que otros tildarían de nimiedades. Pero las líneas me desengañan siempre para sacarme de un mundo fantástico anhelado en el que siempre me detengo a descansar, para soñar en él, en una dantesca contradicción de tiempo y espacio. Pero aunque encuentro paz en los días, siento el urgente menester de los escalofríos de un encuentro memorable con alguien con significados mas allá de los que el triunfo de la vida estipula. Alguien simple en el mundo, simple para mi. Simple sólo auténtico, que entienda el significado de las palabras que sin duda le regalaré cada vez que en mi soledad me acompañe. No me encuentro en la búsqueda, pues me guian palabras lazarillas aleccionadas por la irrefutable experiencia, aunque nunca me hacen falta las ganas de ignorarlas y saltar por la ventana para correr en dirección contraria.
Y encontrarme con expresiones serias y mentes dentro de un futuro abundante aunque cano y de frente fruncida, de noches de imnsonio voluntarias soportadas por unas cuantas tazas de café y pilas de colillas aún humeantes, despidiendo ese olor característico de mi infancia. Esa no es la búsqueda ni el sentido de la vida, pero a veces siento que el mundo me arrastra, y cuestiono la idea de que las personas no se hayan percatado de lo que desde mi punto de vista, es una realidad ciertamente tangible y primordial. Puede que el despertar de este sueño sea el golpe de una caida, una tan dolorosa q me impida nuevamente intentar. Sé que la respuesta de todo está en mi mente, sólo que las respuestas electroquímicas necesarias aún no se han llevado a cabo.
Mi único temor es que ocurran cuando irremediablemente sea muy tarde.
jueves, marzo 5
Mundo normal
Lo escribió Chio a las 11:41
