La felicidad escurriendo por mis manos, a una luna de distancia con fronteras bañadas por el mar dulce. Y la Tierra con sus vueltas, con los días inclementes, disfrazados de entera codicia por el amor que no puede ser sino te lo inventas o lo amarras a tu espalda.
Entonces, despiertas con golpes, temprano en la madrugada, para entender a la fuerza, que la vida puede ser perfecta, aunque el miedo al oído te susurre lo pronto que estás a ingentes lágrimas y eternas definiciones de estados catatónicos, regalando el estoicismo como recompensa de consuelo.
Y una madrugada madura, con perdices y con lunas, maravillas y melodías desentonadamente perfectas, oscuridad total, con deseos reprimidos sobre una cama, se termina la historia ideal de la desesperación opacada.
Ahora me despido brevemenete sin poder estar segura de que más hacer sino agradecerte por regalarme el mejor día de mi vida y sobre todo por hacerme entender que las personas perfectas existen y que merezco una de ellas.
Con todo el amor de nina disfrazada, por siempre, tu Orvalhito.
Entonces, despiertas con golpes, temprano en la madrugada, para entender a la fuerza, que la vida puede ser perfecta, aunque el miedo al oído te susurre lo pronto que estás a ingentes lágrimas y eternas definiciones de estados catatónicos, regalando el estoicismo como recompensa de consuelo.
Y una madrugada madura, con perdices y con lunas, maravillas y melodías desentonadamente perfectas, oscuridad total, con deseos reprimidos sobre una cama, se termina la historia ideal de la desesperación opacada.
Ahora me despido brevemenete sin poder estar segura de que más hacer sino agradecerte por regalarme el mejor día de mi vida y sobre todo por hacerme entender que las personas perfectas existen y que merezco una de ellas.
Con todo el amor de nina disfrazada, por siempre, tu Orvalhito.

