Esta es mi última rabia más no mi último pensamiento dedicado a ti, porque la venganza se sirve fría, porque esa me la vas a pagar, como siempre lo dijiste, sin siquiera saberlo.
Y seré tan inclemente como la mujer de la paciencia enorme como sus ojos. Mientras tanto, estoy llorando, no lo niego, porque duele, porque asusta.
Y no sé que hacer aún, aunque tenga las armas necesarias, necesito que pase la locura momentánea e intensa de los primeros segundos.
Para sentarme a pensar en cada instante en el que la locura por no saber quien te ataca, te deforme,mientras conversaré contigo, disfrazada de inocente.
Y un par de meses serán suficientes, que nada más mereces, sino darme la alegría de verte sufrir.
De verte sufrir tanto como te quiero.

