domingo, diciembre 23

Gravitacional


Fue nuevamente el centro despiadado del cual nunca he podido escapar, midiendo mis fuerzas. Inexorable mi actuación patética de éxito vulgar, declinando mis labios de la sonrisa.

Fue sólo un sincero temblor y esquivadas coincidencias.
Y me cubro de miedo, sin desprenderme de mis complejos encadenantes y deprimentes, celebrando conmigo un aniversario más. Resignada y derrotada, desbordante de promesas, con la mediocridad burlándose a mis oídos y enfrentándome con sonrisa sarcástica.
Es temor a lo que parece destino de novela épica, convertida en realidad inventada con mis miedos a decirte lo que siento por zetaésima vez y liberarme de mi culpa.
Y confesarte que sin duda, eres quien escogí desde el día que te vi por primera vez.
Y por quien lloré el día que te besé por última vez.
Y por quien temblé heroícamente cuando te vi partir en mi imaginación, escondiendo el llanto de mi voz, repleta de sonrisas y frases memorizadas, sostenida por la amistad.
Necesitaba ser débil nuevamente, lo siento.
Precisaba prepararme para verte de su mano perfecta, en el lugar perfecto, como dirías tú, siendo mi disfraz de valiente inmutable, el único que conozca el esfuerzo por no abrazarte y decirte, que sin duda, eres para mí.