Me inmiscuyo a voluntad masoquista a esta tortura virtual.
Necesito ser indiferente, pero eso sólo me hiere más. Quisiera mirarte y gritarte, golpearte además con la pasión que tengo guardada para ti.
La rabia con la que muerdo mis labios para no gritar, me hacen sangrar, y esa sangre nuevamente me recuerda a ti. La fuerza de cada día para hacer nada, que es hacer demasiado, en realidad, me debilita y consume. No es justo.
Cuánto tiempo más? Es que realmente soy tan débil?? O es sólo la coyuntura dominical de la que aún no logro reponerme?

