La perfecta vibra del mejor mes, llegó ayer, siendo una de las escasas cosas q me conectan con mi infancia, cada vez, más lejana.
Contar los días con una paranoia perpetua, y recibir el mes que significa todo. La última oportunidad de cumplir lo propuesto hacía 11 meses. La última y más motivadora, disfrazada de reto excitante.
Mi cumpleaños, el día del indudable protagonismo en el que disfruto cada momento, y en el que me pregunto cual es el exacto en el que me es correcto decir que ya tengo un año más.
La Navidad, con sus regalos y la cena, que me encanta.
El año nuevo, y las promesas nuevas que este año no se renuevan, se reinventan!
Que más puedo pedir ahora?
Es diciembre, y hasta sus domingos son energéticos.

