Ya sabes que eres tú, no lo negaré, en realidad, porque dispenso de tu redención.
La estulticia me excomulga y se apiada de los años dedicados a entonar la misma canción con ese ritmo asustado, protegida por el barullo cotidiano.
Y el amor quedó. Intacto, vehemente e increiblemente vano.
En realidad, no me culpo ni justifico. Es simplemente inefable y vanal. Ayer estuve en esa ventana, mirando hacia ti, mirando hacia todos lados. Sobre una bicicleta maldita con un regalo hechizo delicioso. Esperándome sobre las ruinas desprotegidas de un mensaje subliminal. Y que coincidencia que fue tu cumpleaños!
No eres para mi, eso siempre lo supe. No me resigno, es historia aparte.
Y que si te enteras?
El fin, mi fin, se mantiene intacto, aunque inerme.
Feliz día.

