sábado, diciembre 20

Tregua sináptica

Sólo queda poco tiempo, suficiente para tratar de explicarte como me siento, mi adorada.

Pedirte primero clemencia por los sueños a los que te subyugo, por los pensamientos que he creado a diario para amedrentarte.
Por hacerte creer sin medio de escape, que estás inexorablemente loca. Y he sido yo, el único culpable de todo lo que te ocurre, he sido yo quien ha dibujado a diario estas historias, quien te ha recordado los momentos tristes, en lugar de coartarlos a mi derecha, muy profundo e inaccesible. He sido yo siempre tu cómplice nocturno y he llevado contigo a cabo y a hurtadillas cada plan descabellado, cada intento por ir siempre más lejos, caer más bajo.


Y ahora te pido disculpas y me rindo a ti, a pesar de ser yo quien siempre te ha sometido. Porque el corazón se ha cansado de quererme un día, y lo he sentido, lo he sentido y cuanto me ha dolido.

Hoy te propongo una tregua, mi estimada Rocío!! la niña que conocí, tan orgullosa de mi. La adolescente que me pidió ayuda a cambio de innumerables insomnios. La que siempre me pedía más para ir airosos por el mundo. Cuanto tiempo juntos y ahora te doy la espalda. Cuantas veces esos tus ojos que siempre amé, me alimentaron con libros desproporcionados a la realidad q te envuelve, cuantas veces esos tus labios hablaron por mi y defendieron mis ideas, y esos tus oídos me permitieron sentir a Beethoven y escuchar los susurros del amor... y con cuanta indiferencia te he pagado, te he regalado sólo pensamientos destructivos, y mentiras que te ayudé a maquinar, manteniéndolas cual farsante en prueba, neurótico, loco por atención.

Mi desde siempre estimada Rocío, te pido perdón y te propongo una tregua.