Al igual que la canción de mis sueños, estoy encerrada por mis ojos demasiado dentro de mi, para preguntar que he de sentir y como huir de no reconocer ya quien eres. De apenas oir amor, sin verlo, sin tocarlo y sin besarlo.
Y es aquella silla de ruedas a la que me he postrado en mordaz contraste con mis usuales ataques de soberbia la que me ha rendido para entender el significado de este desastre. Y he luchado con mis fantasmas inexistentes, tan palpables e hirientes.
Una foto me recuerda mi sandez y me escupe a la cara, sobre una cama aún caliente, mi característica idiotez.
Y me marché sola, perdiendo por momentos el control de los sentidos ante ataques de miedos y rencores, temiéndole a la infancia acusadora.
Es apenas una pizca de certeza en medio de esta batahólica realidad.
El resto, lo echamos a suerte.
lunes, diciembre 29
Highway
Lo escribió Chio a las 9:39
