He llegado temprano a mi trabajo, sólo para ser feliz. Sí, sólo por ese instante (infinitesimal en el tiempo) de catarsis. No es el mejor lugar más tengo a la imaginación de mi parte.
Luego de largas cavilaciones diarias, nocturnas, descubrí la fórmula ruda de ser feliz. Digo ruda, porque se consigue el 95% del objetivo.
El otro 5% lo hacen los estímulos externos. Lo interesante es que este 5% sólo es el agregado, no es un ingrediente necesario para la felicidad.
Y este es el punto de partida.
Lo importante son los objetivos, sí, por supuesto. Pero para eso tienes que conocerte, aceptarte y quererte. Bajo esta premisa, es sencillamente extraordinario los sueños que te permites y la intensidad de tus esfuerzos para lograrlos. Lo sé, cliché!, pero alguna vez has pensado que si todos lo dicen debe ser porque es cierto??
Que falta de retórica en mis palabras.
Pero decía, con esos objetivos, hay algo: una razón para vivir, para seguir adelante pese a los contratiempos. Los que sobrevivieron a la pesadilla del holocausto, fueron los que sabían que tenían cosas por hacer, sueños por cumplir, es eso.
El otro 5% lo hacen los estímulos externos. Tu canción favorita, un ambiente agradable, una vista preciosa, es el engreimiento a nuestro cerebro, es el disfrute de nuestra Tierra, en sus regalos cotidianos, por lo general, inadvertidos.
En fin, los sueños son tuyos. No te diré que soñar. La intensidad y magnitud de ellos son tuyos, pero cree en ellos y sobre todo en ti.
Yo comparto uno de mis sueños hoy: Ser libre!
Lo que no comparto, es lo que eso significa.
Luego de largas cavilaciones diarias, nocturnas, descubrí la fórmula ruda de ser feliz. Digo ruda, porque se consigue el 95% del objetivo.
El otro 5% lo hacen los estímulos externos. Lo interesante es que este 5% sólo es el agregado, no es un ingrediente necesario para la felicidad.
Y este es el punto de partida.
Lo importante son los objetivos, sí, por supuesto. Pero para eso tienes que conocerte, aceptarte y quererte. Bajo esta premisa, es sencillamente extraordinario los sueños que te permites y la intensidad de tus esfuerzos para lograrlos. Lo sé, cliché!, pero alguna vez has pensado que si todos lo dicen debe ser porque es cierto??
Que falta de retórica en mis palabras.
Pero decía, con esos objetivos, hay algo: una razón para vivir, para seguir adelante pese a los contratiempos. Los que sobrevivieron a la pesadilla del holocausto, fueron los que sabían que tenían cosas por hacer, sueños por cumplir, es eso.
El otro 5% lo hacen los estímulos externos. Tu canción favorita, un ambiente agradable, una vista preciosa, es el engreimiento a nuestro cerebro, es el disfrute de nuestra Tierra, en sus regalos cotidianos, por lo general, inadvertidos.
En fin, los sueños son tuyos. No te diré que soñar. La intensidad y magnitud de ellos son tuyos, pero cree en ellos y sobre todo en ti.
Yo comparto uno de mis sueños hoy: Ser libre!
Lo que no comparto, es lo que eso significa.

