Te quiero igual. Sin libros y con un cuarto de horror y aunque sólo me dejaras las cenizas.
Me he rendido en febrero, en tus brazos y en tus oídos dormidos, lejos de mi, eterno de mi cobardía abandonada, con el anillo cercano, latiendo a gritos.
Mis ojos se cierran, mis labios se secan, me he despedido de mi, para ser nosotros.
Para una historia de nunca acabar, del miedo y mi inteligencia, aunque sé que estoy completamente sola en esto, me alegra porque ese es el desafío que motiva mis días.
Deberías aprender a pedir perdón, antes que mi corazón termine de convencerse de su soledad.
lunes, febrero 2
El primer mes
Lo escribió Chio a las 7:51
