sábado, julio 14

Millas hace, ya


Debe ser alguna consecuencia recóndita dispuesta a protagonizar efimeramente una crisis nerviosa, alimentada por los pensamientos autocompasivos al ver puentes y ruedas, cerca de un corazón latiendo.

Heme ahí nuevamente, sentada en el pasado a tu lado. Luego de una lucha sostenida por 14 meses y perdida en un descuido de un segundo, me rendí asustada y resignada.

Para este entonces, describo el mundo sin el sentido de lo que te despierta con una sonrisa en los labios, de la manera que apenas recuerdo.

Sé que no te encontraré caminando por las calles, con tu estilo de orgulloso fingido y medio patético en completa desarmonía con tu realidad y en aplauso placentero desde mis adentros ciegos.

No hay siquiera esas casualidades que a veces fuerzo y se rinden al desplomarme.

Hasta ayer caminé con los ojos vendados, por sensatez en pos de mi salud mental. Hoy te vi nuevamente, sentado hace tres años a mi lado, sonriente, brillante y arrasando el fondo instantáneamente, absorvente y penetrante. Mío jubilosamente. Inocentemente, feliz.


Sabes? Nada fue real.

La realidad es mucho mejor.

Sólo que no puedo mostrártela.