lunes, marzo 17

La nocha más linda del mundo

Terminó con mi miedo y con tu asombro, cuando concertamos nuestra primera cita. A las 10, lo recuerdo, y traté de demorar en mi alcoba para sentir que no era importante.

Cubrí mi cuerpo de acuerdo con lo que el frío otoñal reclamaba, y salí a tu encuentro, feliz.

Al llegar me enterneció lo que vi. Un hombre esperando por mi, teniendo mi imagen en su mente como su objetivo a corto plazo, un hombre completo, un hombre delicioso. Ese pensamiento me embriagó y corrí a tu encuentro, y tú sostenías una sonrisa perfecta.

Nos embriagamos y besamos intensamente, para recuperar el tiempo perdido. Era tuya e hice honor a mi entrega. Mi cuerpo se volvió parte del tuyo con tus manos. Todo era perfecto.

Luego, en nuestro dialecto inerme asentimos simultáneamente en un deseo, conspirando contra las lecciones abnegadas de mi madre.

Y fue la noche más linda del mundo, jugando a ser mujer.

Lo que pasó físicamente es fácil imaginarlo. Lo demás, perfecto y apenas y puedo recordarlo.

Mi noche más linda del mundo, fue un varonil triunfo más para ti.

Y por qué le canto a esa burla? Por la inmensa felicidad que estremeció mi sueño. Por la mujer que despertó esa mañana. Por la sonrisa inmaculada, por tus besos en mi hombro, por los planes fantasmales. Por la ilusión.
Fue perfecto aunque efímero.
Repito, fue.