lunes, marzo 17


Claro que lo entiendo aunque mi cerebro lo filtre.

Y hasta me alegra y enternece, como si fuese el precio de algo grande desconocido y, para ser honesta, incierto.

Pero al fin y al cabo, es un NO.

Es sólo una negación más. En realidad no he perdido puesto que nunca tuve.

Ahora dormiré tranquila, aunque sola.
Sola? en realidad, NO, nuevamente. Es graciosamente estúpido. Irrisorio como pensar que era cierto siendo efímero, que era tangible una sonrisa, que era evidente una pasión inexistente.

El NO que me regalo, por voluntad, por sensatez.

Al fin y al cabo, es cuestión de un cambio de dirección en la cabeza (incluida la mente).

NO, gracias.