Me he cansado de ser yo!, pero no quiero ser nadie más.
Me he cansado de quejarme siempre de lo mismo, de tener los mismos problemas y cargar con los mismos pecados. Esta fantástica obra de arte ha de ser esculpida tal cual mi corazón me ha exigido, de la manera en la que me he permitido arruinarla una y otra vez. De vez en cuando, adornada, deseada y maltratada, las vicisitudes han dado apenas una amorfa humanidad a mis pasiones, aunque carezca de ellas.
Es momento de la creación de la lista de antaño, tan colorida y sangrienta. Tan feliz de contraste, las lágrimas compañeras aplauden contentas.
Y de los verbos empecinados en descansar he de liberarme.
La obra maestra está por develarse para los ojos sensibles del mundo ficticio.
