sábado, enero 3

He vuelto

Me tomé un descanso, es todo. No quería enfermarme desnudando mis emociones en público y me alegra saber que era yo la única que estaba esperando mi regreso.

Este es mi sitio, mi refugio, mi colección de sentimientos. Es aquí donde me acurruco y sollozo a gritos para salir indudablemente mejor.

Hoy, mi siempre fiel amigo, tengo un dolor más que compartir. Y sé que te decepcionado por romper la cábala que nos regalamos por la inminente muerte de la rata.

Héme aquí tan sola y con tu tremenda compañía, creo ahora entender los desdoblamientos de mi personalidad. Quedan las infinitas 3 horas de terror por la espera de una indudable muerte, de condenada inocente, proclamando justicia hasta cerrar por última vez los ojos, en mis labios se distingue el susurro de súplica de la última oportunidad.

Dios extendió su mano, pese a mis constantes blasfemias soberbias, características de los seres insignificantes, y me asió fuerte y me abrazó contra su pecho. Dijome despacio, en secreto dialecto sabroso del que pruebo a diario, que me protege de la locura y soledad. Que las lágrimas venideras serán incontables compañeras de mis noches, me lo dijo también.
Pero no he de desesperar, porque mi corazón de diamante pertenece a un buscador de tesoros, el buscador más feliz del mundo.