sábado, enero 17

Enfermedad

Lo lógico era el descubrimiento del estreno, pero las ganas no me alcanzan. El cuerpo mortificado se ha rebelado con toda la razón del mundo, sin hipérbole incluida.

También me ha abandonado la estupidez y me he despojado de la venda en los ojos atada por mis propias manos. Es todo claro, aunque aún se siente el corazón sollozando como niño engreído por no prestarle atención. Y es que mi cerebro y yo estamos algo cansados de inventar excusas e historias fantásticas para mantener a un muerto respirando.

No quiero mirar para atrás. La enfermedad que tengo que vencer es mental.

Sí, tengo una enfermedad llamada fobia. Fobia a esas eternas noches de insomnio, a mis resentidos ojos hinchados, a mis desesperantes locuras efímeras, a comprender a Neruda, a amar a Calamaro y sobre todo, a creerle de nuevo.

Tengo una enfermedad llamada fobia o fabio, lo mismo da.