domingo, septiembre 23

Adelante


Huyendo de Sodoma, para no convertirme en lágrimas, siempre hacia adelante. Con mis manos sostengo mi cabeza y mis ojos se sostienen por la fe. Si la mirada se me escapa, los párpados los condenan a la ceguera y en un doble esfuerzo, contienen mis lágrimas.

Con los pies aún temblando, y la mente muy atrás, aún en la parte perfecta de mi vida, salto voluntariamente las imágenes que me azoran y me empujan emocionalmente.


Y la amistad revolotea cerca mio, como siempre, alumbrando mi camino y despejando el peligro. El amor puro como lo desnudaste eufóricamente una vez, advirtiendo sutilmente, también me acompaña.


Sólo adelante....