Por eliminar los pendientes autocompasivos enclaustrados a voluntad, me rindo un aplauso y mucho descanso. Me doy un beso y me felicito.
Ese sí q fue un trabajo arduo y usurpador de momentos felices. Es el fin de las noches sin sueño y pensamientos recriminadores. Es luz, es eso. A medias, eso sí.
Falta ahorra levantarme y ver a aquellos lejos delante con su brillo y brío, a paso firme, y olvidar los q arrastran el paso en medio de la oscuridad q los amontona en un común, abandonados no muy atrás, aún.
Acá en mi habitación se vive una fiesta, y tengo de invitados a mis sueños.
domingo, mayo 27
Felicidad
Lo escribió Chio a las 17:39
