jueves, mayo 3

Perfecta


Las gotas de sangre de tu índice acusador incrustado con vidrios de un espejo roto, mancharon mi inmaculada autopercepción. Gritando en tu llanto y rogando por piedad, me mirabas sonriente y escondías en tu felicidad maquillada la desesperación de tus días.
Terriblemente abrumador, tu índice apuntó primero mi sonrisa, originaria según tus enfermizas percepciones, de los más descabellados planes para arruinarte la vida, para robarte protagonismos de los q no quiero siquiera formar parte.
Y con sonrisas, lo q es peor, al estilo del comienzo del conteo de esta era, requerías la distorsión de mis acciones en pos de enemigos q no necesito y con fines nada inteligentes.
Y mis razones pecaron de ilusas aluciones a tu razón, carcomida por las palabras al oido del odio sin razón, mecido por la envidia.
No avalo mis acciones, sólo persigo personalidad consistente, y en el fondo de mi corazón, te pido disculpas por ser quien soy.