sábado, octubre 13

Y viví feliz por siempre....


Comienzo por decir que este es un nuevo fin. Y definitivo.
Sí, porque me empeciné a resucitar un sentimiento enterrado, llorado y muerto a gusto, lo que es peor.
No sé que espero ahora al lado de una tumba tan mediocre. Creo que estoy atada obsesivamente, como la niña que lo quiere siempre todo y manipula por algunos caramelos. Así, en escalas más dolorosas y estúpidas, me revuelco en mi miseria sólo por una vanidad que sé, lo que es peor, no la deseo realmente.
Por eso, con lo que me queda de cordura, como siempre digo, mentalmente preparada para una vida continuada, como siempre dicen, me levanto y maduramente (vaya, estoy aprendiendo) me regalo una nueva oportunidad.

Sobre la tumba crecieron flores, regadas por mi llanto, reemplazando para siempre mi presencia.

Y yo corro a voluntad hacia una vida más joven y mundial.
Como en mis sueños que serán realidad.