sábado, noviembre 3

Filtro


En definitiva, pasaaltos. Y niego que me duela, sólo siento que cambia mi rutina, me desubica, y esa sensación de desorientación es la que disgusta.
Me parece, no obstante, una alucinación hedonista a la que aspiro ilusamente. El hombre es un ser social y tolerante.
Sólo que me estoy permitiendo serlo a mi medida. Y espero el castigo, escogiéndolo soberbiamente.

Mañana es el día en el que protagonizo con vergüenza varguandista y libertadora, el secreto resultado de mis excusas diarias.

Y me sorprende, no sé si gratamente, la sagaz manera en la que caigo en mis propias mentiras, tejidas con los sueños rotos recogidos de lágrimas ajenas, algunas de alegría.

Estoy disfrazada de valiente, aunque el temblor delatador de mis piernas se burla de mis esfuerzos por pasar desapercibida por esta tormenta emocional a la que corro a voluntad.

Por qué? No lo sé. Mañana comenzaré de nuevo, al fin y al cabo, no puede ser peor. Es domingo.

Y luego de mis tormentosos filtros, enjugando mis lágrimas sinceras, sólo mis manos.
Reflejada en mi espejo sonriendo, viéndome llorar.
Solas al fin.